Corporate Human

Introduction[1]


It’s exactly one minute to 2am. I’m trying to get some inspiration or, to put it bluntly, I’m gaining courage to finally write these entangled thoughts down. Regardless Nick Cave singing: “Well, sometimes it’s better not to say anything at all”[2], I’m not losing faith. These ideas have been maturing for very long. The time to bring them to the world has arrived. The purpose is far from showing them off, but rather, to clarify my thoughts and to invite the reader to discuss these fragments of insanity or indeed, stupidity.


For over a year I’ve been trying to begin the project that combines my passion – photography – with the way in which I have been earning a living for the last two decades – as a ‘businessman’-.

Following numerous trials and long nights of contemplating how to solve this puzzle, I have come to the conclusion that I should start developing the project ‘Corporate Human’.


In Corporate Human I am going to document life of big companies’ employees. Thus, in a way, part of my own life; a profession more common than ordinary – or at least I like to think this way-. The project seems relevant given there are extremely few photo documentaries of this topic. Why are there nearly no photographers shooting office workers’ daily life? (Or, Corporate Human as I like to call them.) On the one hand, we are sold this idea that having a job in a corporation resembles an ideal, that financial security is feasible to accomplish, that is more prestigious and, to an extent, brings happiness based on neoliberal values. Why are we not documenting Corporate Human than? Why are we not leaving a trace of their actions? Perhaps life of Corporate Human is not as relevant as we think? Or perhaps, because there is no will to register our actions and the consequences?


This project will also reflect on ontological– of being – and teleological – of purpose – aspects of Corporate Human. I’m increasingly intrigued by how we – people of business, marketing, sales – have been contributing to the world as it is now. This process obviously has plenty of positive sides, which are well-known as they have been widely communicated in an exaggerated and in fact, surreal fashion by the enterprises themselves. Yet this contribution has also revealed significant challenges: social and economic inequalities, the post-truth, savage capitalism and, as Byung-Chul Han rightly identifies, “the burnout society”[3]. Does Corporate Human have anything to do with the transformation of what is now understood by happiness, love, passion and the fact that all these new meanings only make sense when they can be monetised?


Today we talk about the fourth industrial revolution: Artificial Intelligence, algorithms, 3D printing, big data, to name a few; yet what is the new Corporate Human’s responsibility of giving back to our society? As individual persons, what is our impact? And how to face these new challenges as a part of a thoughtful, socially responsible collective: beyond the marketing narrative of the corporations? What are the questions that we need to ask ourselves as the privileged? What is our agency? What actions can and should we undertake, at least from the ethical and social perspective?


I start to write eventually in the tenth day of the Covid lockdown. In the middle of the chaos caused by panic shopping; my child is providing me with relief, at the same time bringing me to the knees; the couple’s counterpoint is on edge; and my consciousness would rather immolate when I opt to talk about business instead of hope.


I have no idea where Corporate Human would lead me, but I would carry on slowly and organically, taking the responsibility to say only what needs to be said, and with my ultimate purpose to contribute with a little bit of literature (written and visual) to the world dominated by the corporate class.

[1] Text translated from spanish, reviewed and copy-edited by Gosia Polanska (Mojek)

[2] ‘Waiting for you’, by Nick Cave and the Bad Seeds, 2019 [3] Byung-Chul Han, 2015, The Burnout Society





Introducción[1]


Falta exactamente un minuto para que sean las dos de la madrugada, yo trato de inspirarme o más bien, diría que estoy tomando valor para por fin escribir estos pensamientos enmarañados. Casualmente, la canción de Nick Cave que estoy escuchando dice: “sometimes it’s better not to say anything, at all”[2] pero aún así no me desanimo, ya he llevado mucho tiempo meditando estas ideas y sé que es hora de sacarlas; no con el propósito de sólo compartirlas y hacer un show de esto, pero si, para aclarar mis pensamientos y colaborar con quien las lea para así dilucidar de mejor manera el significado de estos destellos de insensatez y vaya que también de estupidez.


Llevo más de un año intentando comenzar un proyecto que combine mi pasión -es decir la fotografía- con la manera que me he ganado la vida durante más de dos décadas -es decir como Businessman-.


Después de varios intentos y muchas noches pensando en cómo resolver ese acertijo, llegué a la conclusión que debería desarrollar justo este proyecto: Corporate Human.


En Corporate Human estaré documentando la vida de los oficinistas y, por ende, una parte de mi propia vida; un oficio más común que corriente -o al menos eso me gustaría pensar-. El proyecto me parece relevante ya que los documentales fotográficos de este tema son muy escasos. ¿Por qué no hay fotógrafos documentando la vida de los oficinistas? -o del Corporate Human como me gusta llamarlo. Por un lado, la sociedad nos vende la idea de que tener un puesto en un corporativo es ideal, que por medio de éste se puede alcanzar una agónica estabilidad económica, una relevancia social y en cierta medida, una felicidad basada en valores neoliberales. Entonces, ¿Por qué no estamos documentando al Corporate Human? ¿Por qué no estamos dejando registro de su actuar? ¿Acaso la vida del Corporate Human no es tan relevante como creemos? ¿O acaso sea porque no se quiere dejar registro de nuestras acciones y sus consecuencias?


En este proyecto estaré reflexionando asuntos ontológicos -del ser- y teleológicos -de los propósitos- del Corporate Human; me intriga de sobremanera como la gente de negocios, marketing, ventas hemos influido a la creación del mundo actual; que si bien tiene muchos lados hermosos -los cuales están siendo comunicados de manera exagerada y a veces hasta irreal por el corporativo- también tiene muchos retos como la desigualdad social, la post verdad, el capitalismo salvaje, y como bien identifica Byung-Chul Han, “the burnout society”[3]. ¿Acaso el Corporate Human tiene que ver con el cambio del significado de conceptos como la felicidad, el amor, la pasión y que todos esos nuevos significados tan solo se entienden si pueden ser monetizados?


Hoy hablamos bastante de la cuarta revolución industrial y ante esta nueva ola de inteligencia artificial, algoritmos, impresión en 3D, big data, entre otros: ¿cuál es la nueva responsabilidad del Corporate Human para llevar a buen puerto a nuestra sociedad? ¿Hasta dónde tendremos alcance como individuos? y ¿cómo hacer frente a estos nuevos retos como un colectivo pensante y socialmente responsable: más allá de los discursos de marketing de los corporativos? ¿Cuáles son las preguntas que nos tenemos que hacer como individuos privilegiados? ¿Cuál es nuestra agencia y que acciones podemos y debemos tomar al menos desde una perspectiva ética y social?


Por fin comienzo a escribir en mi décimo día de cuarentena por el coronavirus; en medio de un caos causado por compras de pánico, en donde mi hijo me da aliento, pero también me produce un agotamiento que consume, en donde el contrapunto de pareja está a flor de piel y en donde a mi conciencia le gustaría inmolarse al saber que estoy hablando de negocios en un tiempo en donde debería hablar de esperanza.


No sé a dónde me lleve Corporate Human, pero lo realizaré de una manera orgánica y sin prisa; con la responsabilidad de sólo decir algo cuando se tenga algo que decir; y mi intención final es poner un poco de literatura (escrita y visual) a este mundo hasta hoy dominado por una clase corporativa.

[1] Edición y correcciones por Gosia Polanska (Mojek)

[2] ‘Waiting for you’, by Nick Cave and the Bad Seeds, 2019 [3] Byung-Chul Han, 2015, The Burnout Society

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